21.2.09

Amon-Pieth (II) La entrevista

La entrevista a Amon-Pieth sigue siendo una referencia para el periodismo. Para el periodismo deportivo, en primera instancia, pero también para el periodismo en general, pues el anónimo entrevistador (aunque muchos sugieren que podría tratarse del mismísimo Pu-el-Itzer)tiene la habilidad de componer un relato a través de las preguntas: ora guiando, ora conduciendo, ora imponiendo una dirección y una lógica allá donde el entrevistado bien pudiera confundirse.

El análisis de las cualidades entrevistadoras de este genio desconocido de las letras bien merecería una entrada distinta que tal vez llegue y tal vez no. Ahora quedémonos sin más dilación con este texto que, como ya señalamos en la entrada anterior, constituye el documento fundacional de la entrevista deportiva.

Amon-Pieth hace una aparición discreta en la taberna en la que se ha concertado la entrevista. Físicamente resulta mucho más imponente que en los dibujos que había visto de él, aunque es verdad que las leyes de frontalidad de nuestro arte tienden más a una representación esquemática de conceptos que a una reproducción, digamos fenomenológica de la realidad. El noúmeno forzudo se sienta y pide una jarra de cerveza, que, como sabemos, es invención de los egipcios. Posee un rostro que sería incluso bello si la mandíbula inferior no se saliese horriblemente hasta darle la apariencia de un primate, y no de los más inteligentes. El cuello le nace a la altura de los hombros y termina en algún lugar indefinido sobre las orejas. Se le nota discreto, seguro de sus posibilidades, y tal vez por ello no se siente en la necesidad de hacer alarde de su fuerza, aunque, cuando la camarera se acerca no puede reprimir el impulso de asirla por el cinturón y levantarla varias veces a modo de mancuerna. En ese momento todos reparan en él. Montones de cabezas se giran, muy pegadas a sus respectivos cuellos, y comienza a circular el secreto: el campeón está en el local. El rumor se extiende por la sala igual que el humo negro de la leña verde. Extiendo mi papiro para hacerle ver que estoy en disposición de comenzar la entrevista.

Entrevistador: Buenos días, oh, tú, Amon-Pieth, de anchas espaldas y pecho palomo, escogido de los dioses.

Amon-Pieth:Buenos días plumilla.

Entr: Vayamos al grano oh, Amon-Pieth. Sobre tu próximo combate has comentado hace bien poco tus sanas intenciones de arrancar el intestino de tu adversario y usarlo para tejer una bufanda con el que adornar tu poderoso cuello.

A.P:Algo así, sí, pero es sólo una idea. Lo que se me ocurrió en ese momento. Evidentemente no voy a desvelar mi táctica antes del combate y, además, me gusta adaptarme a la situación. Quiero decir, hay muchos otros órganos que podría arrancar.

Entr:
¿Te has planteado la posibilidad de que tu rival intente defenderse?

A.P: Mi entrenador me ha advertido sobre ello.

Entr
: ¿Te sientes sólo sobre el ring?

A.P: Bueno, verás, en alguna ocasión mi contrincante ha escapado antes del combate y... sí, en esas ocasiones, me he sentido sólo, aunque, claro, son ocasiones en las que realmente no hay nadie más en el ring así que, técnicamente estoy sólo. Luego hay otras veces, cuando mi rival se cae de la lona. Se caen a menudo ¿sabes?. Un amigo mío médico me dijo una vez que se marean por no sé qué asuntos de pérdida de sangre. Entonces también me siento sólo. Claro que puede ser porque realmente también estoy solo en el ring en esos momentos. Cuando te dedicas a atizarle profesionalmente a la gente sabes que te vas a sentir sólo de vez en cuando, pero ¡qué le voy a hacer! me encanta mi trabajo. Y mi trabajo es golpear a la gente.

Entr: Bueno, siempre está el árbitro para hacerte compañía

A.P: A veces también me gusta pegarle al árbitro. Lo hice una vez, mitad por accidente y mitad por aburrimiento, y el público se volvió loco. Desde entonces celebro cuando gano algún combate importante atizándole al árbitro. A mis fans les encanta.

Entr: ¿Y no te da miedo que los árbitros te perjudiquen a posta para evitar que ganes?

A.P: Hasta ahora no ha pasado. Creo que piensan "Caray, si nos zurra cuando gana, imagínate qué nos hará si le hacemos perder" Son chicos listos.

Entr: Amon-Pieth, gran guerrero. ¿Me permites mirar en tu interior? Al público le interesa saber más de tu niño interior.

A.P: No te ofendas, plumilla pero creo que el público va a los combates a ver a la bestia de dos metros que llevo por fuera.

Entr: ¿Acaso no resulta en ocasiones más doloroso golpear que ser golpeado?

A.P.: ¿Es que eres idiota?

Entr: ¿Cuál es tu color preferido?

A.P. En serio, déjalo.

El resto del pergamino es ilegible, pues está estropeado por unas extrañas manchas rojas que lo hacen indescifrable. En cualquier caso, parece que la entrevista no se extendió mucho más. Se aprecia una larga serie de preguntas que el entrevistador debía llevar preparadas, pero sólo dos o tres tienen respuestas de Amon-Pieth. De la última pregunta contestada se sabe que incluye la palabra "homosexual".